Cuando Dios creo su creación la hizo perfecta, pero el pecado entro en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, desde ese mismo momento el mundo cayo en una esclavitud eterna, una esclavitud que ni siquiera puede comprender el hombre.
Por eso mismo tuvo que venir Jesús para liberarnos.
Cristo vino para romper esa esclavitud del hombre.
Jesús dijo que la verdad nos haría libres, nos quería enseñar que estábamos presos que esa esclavitud provenía del pecado, el pecado señoreaba a las anchas en el mundo, por eso cuando Jesús sanaba a los enfermos decía, tus pecados te son perdonados, y en ese mismo momento eran libres de sus pecados y eran sanados.
Jesús no peco ni una sola vez, porque no pertenecía a este mundo, Él no estaba atado a las leyes de esta tierra, la esencia misma de Dios era Él, Él tenia total libertad y traía esa misma libertad a los hombres.
El pecado trae muerte al hombre, una muerte carnal, espiritual y eterna, por eso fue necesario nacer de nuevo, para que fuésemos capacitados, armados para poder vivir en la misma naturaleza de Jesús.
Solo cuando nacemos en el Espíritu de Dios Él nos capacita para poder vivir en su naturaleza y no estar presos en la nuestra . Y solo se nace al arrepentirse y aceptar lo que Cristo izo por nosotros que siendo Dios se hizo pecador para pagar Él, el pecado que merecíamos nosotros.
Jesús nos liberto y podemos vivir en el nuevo hombre, vivir en la misma naturaleza que Cristo.
Pero aun teniendo la plena libertad, Satanás nos quiere engañar, que aun siendo libres vivamos en esclavitud, convenciéndonos que somos hombres y mujeres atados a deseos carnales y nos hace creer que no podemos ser librados de esos deseos, pero nos es verdad, no nos dejemos engañar, Jesús nos dio su Espíritu para que no vivamos en pecado.
Tenemos el poder y el dominio para decir NO.
Podemos aceptar a Jesús en nuestro corazón y vivir "aparentemente" vidas aceptables hacia los demás, podemos ir a la Iglesia y no perdernos ningún culto, ni ninguna celebración religiosa, podemos vivir vidas que desean agradar a nuestro Creador, pero a la misma vez estar atados a la critica, orgullo, celos, soberbia... , estamos viviendo una vida "placentera " pero presa, porque no somos capaces de aceptar que parte de nosotros esta sujeta y que sigue viviendo en el antiguo hombre y entonces el enemigo nos envía flechas de desanimo y caemos porque vemos que no estamos viviendo la vida de libertad que Jesús nos ha ofrecido.
Tenemos que acudir delante de Dios y reconocerlo, reconociendo que por nuestras fuerzas nunca podremos vivir sin pecar, porque nuestra carne conduce al pecado, pero podemos vivir en el Espíritu de Dios y decir NO, se que Cristo me ha liberado y se que puedo vivir una vida sin pecado, poco a poco nos daremos cuenta que cuando nos plantamos frente a ese pecado y decimos NO con firmeza y fe, y damos el primer paso, el Espíritu hace el resto.
Frente al pecado solo hay una respuesta NO.
Tenemos que darnos cuenta que el pecado que dejamos en nuestra vida, tiene la misma esencia que los pecados más repugnante para nosotros, a lo mejor no vemos nuestro pecado tan grave, pero la materia prima es la misma.
Seremos capaces de vivir en el Espíritu completamente y será más fácil amar como Jesús amó a la humanidad.
Podemos ver el mundo, gobernado por el pecado, a las personas como son atormentadas por esos pecados y son esclavas de ellos, tenemos que ver, que nos son capaces de vivir de otra manera. Dependiendo a donde hayan nacido la persona serán unos pecados o serán otros, pero al fin de cuentas presos igualmente, debemos tener misericordia por ellos y darnos cuenta que nosotros tenemos las llaves para liberarlos, nuestra llave es Jesucristo.
La inteligencia no te hace libre del pecado, sino la sabiduría, porque podrás poner en practica lo que Dios te ha enseñado.
No es el conocimiento sino la practica de él.
Cuando más libres seamos, más presos de Dios seremos y el poder de Dios se manifestara más en nosotros.