Jesús cuando va a Juan para ser bautizado, Juan no quiere bautizarlo. Piensa que debería ser él quien tiene que ser bautizado por Jesús, pero Jesús le dice: "Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia." (S. Mateo 3:15).
¿Porque esa reacción de Jesús? Él quiere enseñarnos como debemos de hacer TODAS las cosas. Él no tenía porque hacerlo ya que no había cometido ningún pecado, pero sí que quería hacer ese acto público delante de todas las personas que estaban allí, para dar testimonio y enseñarnos obediencia.
También nos dice en los cuatro evangelios, que cuando subió del agua los cielos fueron abiertos y descendió el Espíritu Santo sobre Él y hubo una voz que decía: "Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia".
Lo primero que hace el Espíritu Santo en la vida de Jesús es llevarlo al desierto para ser tentado, después de la demostración que hace Dios delante de todas las personas llamándole hijo.
"Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo". (S. Mateo 4:1)
Duras palabras son estas ¿porque Dios manda a Jesús, su hijo, al desierto para ser tentado? ¿Porque en el desierto?
El desierto es un lugar despoblado donde estas sólo, donde tienes unas carencias, hay incertidumbre y donde puedes encontrarte muy débil. Y en esta situación eres vulnerable y puedes caer en la tentación.
No olvidemos que Jesús estaba en la tierra en condición de hombre y que se sintió así.
"Haya pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual siendo en forma de Dios, no estimo el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en condición de hombre, se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz." (Filipenses 2: 5-8)
"En los días de su vida mortal, Jesús ofreció oraciones y súplicas con fuerte clamor y lágrimas al que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su reverente sumisión. Aunque era Hijo, mediante el sufrimiento apreció a obedecer, y consumada su perfección, llegó a ser autor de salvación eterna para todos los que le obedecen." (Heb 5: 7-9)
¿Porque era necesario que Jesús pasara por el desierto? ¿Porque Jesús tuvo que sentirse así? ¿Porque fue lo primero que tuvo que hacer antes de empezar su ministerio?
¿Que nos dice Pablo sobre la debilidad? Pablo tenía un aguijón, que Dios no le quito, sino que Dios le dijo estas palabras: "Bástate en mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo".
(2Corintios 12:9)
Jesús tuvo que pasar por todas estas circunstancias para que el poder del Dios “padre” habitara en el hijo, para que seguidamente cuando el Espíritu Santo viniera a nuestras vidas, pudiéramos hacer lo mismo, regocijarnos en nuestras debilidades para que el poder de Cristo habite en nosotros.
Jesús no solo es el camino, si no el que formó el camino.
Para un cristiano no solo es bueno estar en el desierto, sino que es obligatorio, ya que en este lugar Dios puede rebelarse a nosotros de una manera tan personal, que nosotros podemos ver de verdad quienes somos, que sentimientos tenemos en lo más profundo de nuestro ser, que hay en nuestro corazón, para así poder ir entregándole a Dios aéreas de nuestra vida, para que Él pueda ir curando las heridas que hay en nosotros. El desierto es un lugar de aprendizaje donde los cimientos se forman sobre la roca, para que cuando hayan vientos y tempestades nuestra casa no sea destruida; es un lugar donde es formada la paciencia en nosotros, para hacerla servir más adelante en el camino. En ese lugar nuestra fe es pasada por el fuego, para nuestro futuro, para ser formado poco a poco en el carácter de un siervo de Dios.
Aunque hay momentos muy duros de dolor, aflicción y tentación, cuando pasas y sales de ese desierto lo recuerdos que te quedan y la sensación que tienes es de que Dios siempre ha estado a tu lado y nunca te ha abandonado y hay una madurez y un crecimiento en ti que no tenias antes de entrar en ese el.
Las tentaciones que sufrió Jesús
- 1.“Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. El respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”(S. Mateo: 4: 3-4)
- 2. “Entonces el diablo lo llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra.Jesús le dijo: Escrito esta también: No tentaras al Señor tu Dios.”(S. Mateo 4: 5-6)
La contestación de Jesús fue igual de contundente que la primera, le contestó con la palabra, No tentaras al Señor tu Dios. (Deuteronomio 6: 13)
- 3. “Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrando me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.”(S. Mateo 4: 8-10)
“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, si no contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este de siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
Por tanto tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.
Estad, pues firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.
Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar dodos los dardos de fuego del maligno.
Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios, orando en todo tiempo con toda oración y suplica en el Espíritu y velando en ello con toda perseverancia y suplica por todos los santos.” (Efesios 6: 11-18)
El diablo tentó a Jesús a hacer las cosas fuera del tiempo de Dios.
- Lo tentó con la comida, que después cuando fue el tiempo Jesús comió.
- Lo tentó con el poder espiritual, mandar a los ángeles, y a su tiempo cuando el diablo lo dejo vinieron los ángeles a servirlo.
- Lo tentó con todos los reinos de este mundo, que después en su tiempo Jesús conquistó con su sangre, y no sólo los reinos si no trajo la salvación a la humanidad.
En S. Lucas 4:13 nos dice: “Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se aparto de él por un tiempo”. En otras versiones nos dice: “Concluida la prueba, el Diablo se alejó de él hasta otra ocasión”.Con estas palabras nos dice que por un tiempo podemos ser tentados, pero pasando este periodo, las tentaciones desaparecen.
1Co 10:13 “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”.
Jesús cuando estaba a punto de regresar al padre, le ruega por nosotros, no para que no tengamos tentaciones, y para que no tengamos problemas en este mundo, sino ruega por nosotros para que nos guarde del mal, para que no caigamos en las tentaciones del enemigo, sino que andemos como el anduvo y obedezcamos como el obedeció.
“No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.” (S. Juan 17:15)
Cuando hubo acabado todo, nos dicen las escrituras que Jesús volvió a Galilea, pero no volvió como se fue, sino que volvió en el PODER DEL ESPÍRITU. Cuando hay una batalla siempre hay un ganador. Si resistimos al diablo ganaremos esa batalla y saldremos con poder del espíritu. Por eso fue Jesús al desierto; para obtener el poder antes de empezar el ministerio.
“Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.” (S. Lucas 4:14)
Jesús estaba en este mundo y tubo que humillarse a sí mismo para salvarnos. Esa humillación fue grande, ya que se despojo de todo el poder que el tenia, para obtenerlo de nuevo en este mundo, actuando como debemos actuar nosotros en esta tierra, No nos dejemos engañar ni por el enemigo, ni por nuestro corazón o sentimientos. En esta vida tendremos aflicciones, pero no debemos temer, porque Jesús venció.