Cuando
empezamos a caminar en los caminos del Señor, comenzamos a encontrar
situaciones que no habíamos vivido antes, situaciones en las que por el
conocimiento que ahora tenemos de la Palabra de Dios (La Biblia),
sabemos que no podemos actuar como antes lo hicimos ya que iría contra
Su Palabra.
La
Biblia nos enseña que cuando das el paso de seguir al Señor tienes que
dejar de actuar como lo hacías antes y actuar como un hijo de Dios.
Nuestra
meta es que Dios haga su obra en nosotros, dejando de vivir según la
carne, ya que si vivimos según la carne no agradamos a Dios y empezar a
vivir en el Espíritu, dejando que el Espíritu de Dios vaya
transformándonos cada día y así tener un corazón como el de Jesús,
sabiendo que un día estaremos en su presencia y no podremos poner
excusas que no servirán de nada, ya que Él ha prometido enseñarnos y guiarnos a través de su Espíritu, hasta que Él venga.
Esa
obra es muy compleja para nosotros, solo por su gracia podemos ir
avanzando y podemos ir cambiando. La única manera de avanzar es teniendo
nuestros ojos en Jesús y él nos enseñara cual es nuestra esperanza y
cuando sabemos, que lo que vale de verdad es la vida que nos espera
después de esta, entonces empezamos a obedecer a Dios y ya no queremos
perder el tiempo en las cosas de este mundo que son perecederas y
querremos invertir ese tiempo en las cosas eternas.
Desde
que nos damos cuenta de esta verdad eterna, nuestro comportamiento
tiene que cambiar, ya no vale nuestro propio razonamiento, en cosas
materiales, ni en cosas pasajeras, ahora iniciamos una verdadera
transformación, y esa sucede en nuestros corazones.
Ahora
comenzamos a amar de una manera diferente, ahora hay un amor en
nosotros que antes no existía, ahora podemos amar y podemos perdonar y
así ser liberados de muchas perturbaciones y dolencias en nuestras
vidas, el amor sana nuestro ser y el perdón sana nuestras heridas y Dios
pone su amor en nosotros para que eso pueda suceder y ahora podamos
amar y tener misericordia del prójimo. Tenemos que saber que hay que
crecer en amor, hay que ponerlo en práctica, tomando la decisión de
perdonar al prójimo y en ese lugar donde estaba el resentimiento poner
amor y entonces vamos creciendo espiritualmente.
Empezamos
a tener inquietudes, y queremos conocer más profundamente a Dios porque
ha puesto Su amor en nosotros y ahora lo amamos a Él, y como en
cualquier relación que el ser humano tiene, cuando amas de verdad tu
quieres saber más de esa persona y quieres saber lo que le gusta, lo que
no, lo que le pone triste y lo que le hace sonreír..., te interesas
porque lo amas.
Ahora
es el momento de leer su palabra, retener sus enseñanzas, investigar la
historia de Dios, porqué Dios y el hombre han estado separados, quien
los ha unido de nuevo, que es lo que desea y qué es lo que no agrada a
nuestro Señor... y tu comportamiento va cambiando cada día más ya que tu
quieres agradar a Dios y el amor hacia El va creciendo.
Y
empezamos a dar fruto en el Espíritu, a tener amor y a predicar la
palabra a nuestro prójimo sabiendo que necesita conocer al Señor, y
tomar una decisión por Cristo. De ello depende que pase la eternidad en
la presencia de Dios o en un lugar donde no estará la presencia del
Señor y habrá mucho sufrimiento.
Empezamos
a tener un gozo y una paz que antes no teníamos ya que nuestra vida no
está fundamentada en los problemas cotidianos de este mundo. Sabemos que
nuestra vida está en las manos de Dios, y las personas que están
alrededor nuestro se dan cuenta que algo ha sucedido en nosotros y algo
ha pasado en nuestro ser. Reconocemos que lo que ellos ven, no proviene
de nosotros sino que es una obra que ha hecho Jesucristo, para gloria y
alabanza a Dios.
Tenemos
un gran compromiso y un gran deber como hijos de Dios, ya que la lucha
es fuerte y el enemigo es muy astuto. Debemos estar firmes en un mismo
espíritu, dejando a un lado lo que somos y nuestros pensamientos,
dejando nuestra manera de ver las cosas, y dejando que
Dios se forme cada día más en nosotros, para ver las cosas como El las
ve. Negándonos a nosotros mismos para que Él sea exaltado y haga de
nosotros hijos obedientes. Cojamos la palabra de Dios, hagámosla nuestra
y andemos en una misma fe, en un mismo Espíritu, unánimes, sintiendo
una misma cosa.
Los
hijos de Dios no podemos hacer las cosas por rivalidad, vanagloria o
por jactancia, más bien nuestro comportamiento será de humildad,
entendimiento, comprensión, estimando cada uno a los demás como
superiores a sí mismo. No pongamos la mirada cada uno en lo suyo propio,
sino cada cual también en lo de los otros. Para que lleguemos a ser
irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha, resplandeciendo en
este mundo.
Guardándonos de las personas que nos pueden separar de actuar de esta manera, guardémonos de los malos obreros.
Guardándonos de las personas que nos pueden separar de actuar de esta manera, guardémonos de los malos obreros.
Cuando
de verdad hacemos el esfuerzo de agradar a Dios, cambiando nuestro
comportamiento y pidiéndole al Señor que nos ayude en esta gran labor,
el es fiel y justo para hacerlo. Él pone en nosotros el deseo de que
queramos cambiar y hace que eso suceda. Ahora nuestros pensamientos
estarán en lo que es verdadero, honesto, justo, puro, amable, todo lo
que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza…
en esto pensaremos.
Y podremos decir “Para todo tengo fuerza porque El me da el poder”.
Julian Moya
ResponderEliminarLA BIENAVENTURANZA DE LOS OBEDIENTES Deut.28:1-14
1.- Comodidades materiales. " Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar." 2-4
2.- Una protección inmutable. " El Señor derrotará a tus enemigos que se levanten contra ti." 7.
3.- Un trabajo próspero." El Señor te enviará su bendición...sobre todo aquello en que pongas tu mano." 8.
4.- Una comunión permanente. " Te confirmará El Señor por pueblo santo suyo." 9.
5.- Un poderoso testimonio." Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre del Señor es invocado sobre ti." 10.
6.- Suministro abundante. " Te abrirá El Señor Su buen tesoro." 12.
7.- Honor especial . " Te pondrá el Señor por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo." 13.
MEDITAR: Jer.35; Heb.5:8,9; Hch.5:32; 1ªPe.1:14,22; 4:17; Fil.2:5-11.
Julian Moya
ResponderEliminarCRISTO, NUESTRA VIDA, Col.3:4
1.- ÉL es la FUENTE de nuestra vida. Jn.10:10.
2.- Él es la CONFIANZA de nuestra vida. Jn.10:28.
3.- Él es el SUSTENTO de nuestra vida. Jn.6:50.
4.- Él es el OBJETO de nuestra vida. Fil.1:21.
5.- Él es EJEMPLO de nuestra vida. 1ªPe.2:21.
6.- Él es la SEGURIDAD de nuestra vida. Col.3:3.
7.- Él es la CORONA de nuestra vida. Stg.1:12.
Julian Moya
ResponderEliminarEL ÚNICO CAMINO HACIA LA EXCELENCIA.-
Is.57:15:" Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita en la eterninad, y cuyo nombre es el Santo : Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, PARA VIVIFICAR EL CORAZÓN DE LOS QUEBRANTADOS."
Son VIVIFICADOS, RENOVADOS Y AVIVADOS POR DIOS.
ES TU ACTITUD ANTE DIOS Y ANTE LOS DEMÁS, NO TU APTITUD,LO QUE DETERMINA TU ALTITUD.
Sal.25:9:" Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera." SON DIRIGIDOS Y ENSEÑADOS POR DIOS.
Pr.22:4:" Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad..." ESTA CLASE DE ACTITUD CORRECTA ANTE DIOS, ,CONDUCE A LA RIQUEZA, A LA HONRA Y A LA VIDA."
1ªPe.5:6:" Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte cuando fuere tiempo."
LO REALMENTE VALIOSO NO ES LO QUE HAGAS, SINO CÓMO LO HAGAS, Y PARA QUIÉN LO HAGAS.
LO QUE SOMOS ES MÁS IMPORTANTE DE LO QUE HACEMOS.
Recuerda la parábola del fariseo y el publicano, Lc.18:9-14.
Dios se interesa más EL CÓMO HACEMOS LAS COSAS.
Según el punto de vista gramatical, el verbo indica ACCIÓN.
El adverbio indica el modo CÓMO LO HACEMOS.
Dios toma más en cuenta en nuestra vida LOS ADVERBIOS que los verbos.
Mt.11:28-30:" VENID A MÍ TODOS LOS QUE ESTÁIS TRABAJADOS Y CARGADOS, Y YO OS HARÉ DESCANSAR.
LLEVAD MI YUGO SOBRE VOSOTROS, Y APRENDED DE MÍ, QUE SOY MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN; Y HALLARÉIS DESCANSO PARA VUESTRAS ALMAS; PORQUE MI YUGO ES FÁCIL, Y LIGERA MI CARGA.."
EL ESTAR UNIDO A JESUCRISTO, ES DECIR, TENERLO A ÉL CÓMO SEÑOR Y REDENTOR, SOMETIÉNDONOS A SU PLAN Y PROPÓSITO EN NUESTRA VIDA, OBTENEMOS EL DESCANSO DE NUESTRAS ALMAS. Jn.15:5.
MEDITA en estos fragmentos: 1ªPe.2:21-23; Fil.2:5-11.
Julian Moya
ResponderEliminarBENDICIÓN O MALDICIÓN
" A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy, que os he puesto delante la vida y la muerte, LA BENDICIÓN Y LA MALDICIÓN; ESCOGE, PUES, LA VIDA, PARA QUE VIVAS TÚ Y TU DESCENDENCIA; AMANDO AL SEÑOR, ATENDIENDO A SU VOZ, Y SIGUIÉNDOLE A ÉL; PORQUE ÉL ES VIDA PARA TI, Y PROLONGACIÓN DE TUS DÍAS..." Deut.30:19,20.
" AMÓ LA MALDICIÓN, Y ÉSTA LE SOBREVINO; Y NO QUISO LA BENDICIÓN, Y ELLA SE ALEJÓ DE ÉL." Sal.109:17
" Porque ya sabéis que aun después, DESEANDO HEREDAR LA BENDICIÓN, FUE DESECHADO, Y NO HUBO OPORTUNIDAD PARA EL ARREPENTIMIENTO, AUNQUE LA PROCURÓ CON LÁGRIMAS." He.12:17.